Rías Bajas: Al sur, La Guardia, Bayona y la Ría de Vigo
Comenzando desde el sur, La Guardia es uno de los pueblos costeros más cercanos a la frontera con Portugal. Situado en la desembocadura del Miño, justo antes de que éste muera en el Océano Atlantico, es un lugar ideal para los amantes de la naturaleza. Además de su puerto, baza de sus habitantes para una vida donde la pesca es básica (dedica un monumento al Pescador), allí se encuentra el Monte de Santa Tecla, donde, además de sus vistas, se puede disfrutar del museo, ya que es un yacimiento en el que se han encontrado varias piezas del Paleolítico y un poblado galaico-romano, con algunos de sus castros bien conservados.
Más al norte, nos encontramos con Bayona, con un casco antiguo perfecto para perdernos saboreando los platos y las tapas que nos ofrecen en los distintos locales que se encuentran a cada paso por sus calles. También se puede optar por la relajación en su Parador, situado en el Castillo de Monterreal. También destaca su paseo marítimo y su puerto deportivo, desde el que se puede coger un catamarán hasta las Islas Cíes.
Al otro lado de la Ría de Vigo, dos pueblos pesqueros disfrutan de un lugar privilegiado. Estos son Cangas del Morrazo y Moaña, parajes para perderse en ellos. Un recorrido bordeando la costa de la Ría, donde se deja atrás playas como la de Nerja o Hío, naturales y con frondosa naturaleza, nos traslada hasta la costa de la Ría de Pontevedra.
Rías Bajas: Pontevedra, bien flaqueado
La capital de la provincia, Pontevedra, se encuentra en el punto medio entre varios pueblos que respiran aire gallego por los cuatro costados. Bueu, llegando desde el sur, uno de los puertos pesqueros más importantes de Galicia, cuya costa está repleta de playas, además de tener cerca las Islas de Ons. Enfrente, Sanxenxo y Portonovo, dos zonas de veraneo más pobladas, pero que conservan el encanto gallego.
Una parada particular es el pueblo de Combarro, un lugar con un encanto especial y en donde se puede disfrutar de una buena mariscada al lado del puerto o de una visita a uno de los cascos viejos más pequeños de Galicia y que rezuma un aire especial por los cuatro costados.
Hacia el norte, O Grove, situada en una península que separa las Rías de Pontevedra y de Arosa. Y para un momento de relax, la Isla de La Toja, con tres hoteles para disfrutar de un descanso en este viaje; allí podremos encontrar su ermita con las paredes echas de conchas y un excelente balneario.




