por Ana Isabel / 22 de June de 2009

Italia, cuya capital es Roma, es uno de los destinos más elegidos por los turistas. Esto se debe a que en cada rincón puedes descubrir un monumento, un edificio singular o una escultura llena de historia.

Imagen obtenida de www.enit.it

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Si llegas a la Ciudad Eterna (o lo que es lo mismo, Roma), seguro que lo primero que quieres visitar es el Coliseo y la zona de ruinas. Una opción es verlo por dentro, de día, y volver por la noche para ver su iluminación mientras comes uno de esos buenos helados italianos.

Otra de las cosas que vale la pena ver tanto de día como de noche es la Fontana di Trevi. Cuenta la tradición que si echas una moneda al agua, volverás a Roma. Y es que allí todo tiene su historia: si vas a ver la Bocca de la Verità, metes la mano y mientes, la leyenda cuenta que te quedarás sin mano.

Aparte de los sitios típicos y tópicos de Roma, se pueden visitar sus Palazzi. Uno de los más interesantes es el Palazzo Barberini, que tiene en su interior una galería de arte, y un jardín en su parte trasera en el que sentarse a descansar. Es todo un lujo después de patear la ciudad.

Y para ver unas buenas vistas de la ciudad, merece la pena subir a la cúpula de San Pedro del Vaticano. Por una escalera de caracol muy estrecha, que parece que nunca va a acabar, puede resultar un tanto sofocante, pero llegar arriba y ver la gran plaza y los jardines del Vaticano hace que se te pasen todos los males.

La Toscana

Hacia el norte de Roma encontramos la región de Toscana. Florencia, Pisa o Siena son las ciudades más turísticas de la zona.

En Florencia, el duomo (catedral) fue diseñado por Brunelleschi. Lo más característico es su cúpula, pero también los frescos de Giorgio Vasari (dónde se representa el Juicio Final) o los dibujos nerviosos hechos en su suelo de mármol.

El otro monumento típico de Florencia es el Ponte Vecchio (Puente Viejo) sobre el río Arno. De origen medieval, es el más antiguo de Florencia.

En Pisa podemos encontrar su famosa Torre Inclinada, situada en la Piazza dei Miracoli, junto a la catedral. Pero debido al terreno pantanoso en el que se asienta la provincia, hay más edificios inclinados: el campanario de la iglesia de San Nicola y la iglesia de San Michelle degli Scalzi.

En Siena lo más representativo es su catedral. Del siglo XII, es de estilo gótico. El centro histórico de la ciudad fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El norte de Italia, un turismo diferente

Si lo que te gusta es la montaña, en la frontera de Italia con Suiza están los Alpes. La ciudad de Turín tiene como símbolo la Mole Antonelliana, de 167 metros de alto. Dentro alberga el Museo Nazionale del Cinema. Además, ofrece a los turistas la posibilidad de disfrutar de una panorámica de la ciudad.

Más al norte, en la frontera con Francia y Suiza, encontramos el Valle de Aosta. Allí puedes esquiar, y visitar el Teatro Romano o el Arco de Augusto.

No muy lejos de allí encontramos la capital de la moda en Italia: Milán. Su Duomo, de estilo gótico, es la tercera iglesia más grande del mundo.

Nuestra última parada es Venecia. Aparte de góndolas y canales, Venecia también tiene puentes, iglesias y unos 200 palacios.

Pizza y pasta. No te vayas sin probarlos


Si algo es famoso de Italia, eso es su pasta. Con multitud de variedades, es algo que acompaña todos los platos de los italianos.

Igual que la mejor tortilla de patata está en España, las mejores pizzas se hacen en Italia. La masa es más fina pero se compensa porque son más grandes. Aunque, como en todo, hay que buscar un buen sitio.

El vino típico para acompañar es el Lambrusco. Y después de las comidas, para facilitar la digestión, lo más típico y recomendable es el chupito de Limoncello.

Los postres típicos de Italia son el tiramisú, los cannoli o el panettone común en Navidad. O un buen gelatto (helado).

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