Al noreste de África, cerca de las aguas en las que los corsarios somalíes hacen el agosto con los buques pesqueros que llegan de Occidente, una pequeña isla nos recuerda que todavía hay rincones de este planeta en los que el tiempo se detuvo para siempre hace ya muchos años. Se trata de Lamu, un mágico lugar declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 2001. Este pequeño rincón de Kenia recuerda a quienes lo visitan que cualquier tiempo pasado fue mejor.



