Ávila es la típica ciudad castellana: fría, conservadora, bonita, plagada de historia e historias y con una gastronomía alucinante. Pero Ávila también posee algunos rasgos que la convierten en única, como su mítica muralla medieval o su catedral única en cuanto a estilo. Los cientos de iglesias que pueblan la ciudad están muy bien conservadas y son testigos mudos de la rica historia que nos asalta en cada rincón de cada calle de Ávila.



