por Ana Isabel / 9 de July de 2009

Cuando pensamos en Suiza, pueden venírsenos a la cabeza los relojes, el queso o el chocolate. Pero en este país de contrastes hay otras cosas…

Imagen obtenida en http://www.swissworld.org/es/

Imagen obtenida en http://www.swissworld.org/es/

Muchos de los turistas que eligen ir a Suiza para unas vacaciones lo hacen en la época invernal, para así poder aprovechar unas montañas tan impresionantes como Los Alpes. Pero con sus nieves perpetuas cualquier época es buena para esquiar.

Por otro lado, otros eligen las ciudades, cada una con sus propios encantos, para pasar sus días de descanso.

Sus ciudades

Berna, la capital del país, posee uno de los cascos antiguos medievales mejor conservados de Europa, lo que le convirtió en Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Además, también en Berna está el Museo de Paul Klee, un pintor vanguardista de la ciudad.

En Ginebra está la “capital de la paz”. Sede europea de la ONU y de la Cruz Roja, tiene un barrio comercial encabezado por la Catedral de St. Pierre. Si lo que te gustan son los cascos antiguos, es imprescindible ver la Place du Bourg-de-Four, la más vieja de la ciudad. La Grand Rue, una de las calles más antiguas y mejor conservadas, fue el lugar de nacimiento de Rousseau.

Una de las mejores vistas del país la ofrece Zurich. A orillas del agua se ven los Alpes cubiertos de nieve en el horizonte. Vida nocturna y artística se dan cita en esta ciudad, donde otra opción son los baños en el lago o las excursiones a la montaña.

¿Qué comemos?

Cada región en Suiza tiene su propio plato típico. Y el postre común a todas es el chocolate. Polenta en Ticino, Geschnetzeltes (tiritas de lomo) en Zúrich, Ribelmais (maíz blanco) en San Gall, Raclette en el Valais… En cada región hay una especialidad culinaria que la hace especial.

El queso merece una mención a parte. Emmental, quesos fundidos para preparar una buena fondue, raclette, los ejemplos son infinitos. La leyenda cuenta que fue el mismísimo diablo el que preguntó a los campesinos de Brigels por qué se bebían toda la leche que ordeñaban, cuando podían utilizarla para hacer queso.

También el chocolate es especial. Este país es un paraíso para los amantes de lo dulce, que según un grafitti en una pared suiza, somos todos: “A nueve de cada diez personas les gusta el chocolate, la décima está mintiendo”. Por eso no es de extrañar que la merienda favorita de esta gente sea el pan con chocolate.

Suiza es el edén de los golosos y de los esquiadores. Las nieves perpetuas de los Alpes, sus ciudades y su gastronomía hacen de éste un país digno de visitar.

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