
El tren que sube al Pilatus llega a coger un 48% de desnivel
Dice una de esas leyendas que el monte toma su nombre de Poncio Pilatos, el gobernador romano de Palestina que se lavó las manos ante la condena a muerte de Jesucristo. Cuentan que aquí fue donde murió y sus restos reposan en el lago del mismo nombre. Por eso, todos los viernes salía de las aguas para lavarse las manos. La subida a este monte estuvo prohibida hasta el siglo XVI porque se tenía la certeza de que allí habitaba un dragón, hadas y geniecillos que hacían enloquecer a las personas. Sólo se permitió la entrada tras una procesión y un posterior exorcismo.
El tren de cremallera
Si no poseemos una forma física envidiable para subir andando, la mejor (y única) opción es el tren de cremallera que se coge en la estación de Alpnach. No os asustéis por el precio porque una vez arriba se os olvidará cuando contempléis las inolvidables vistas. Este tren tiene la particularidad de ser el que sortea un mayor desnivel en todo el mundo. Hasta un 48 % en algunas zonas. Cuesta imaginar que cuando se inauguró, en el XIX, funcionaba con carbón.
Los vagones forman la bandera suiza y ejecutan una curiosa maniobra para cargar y descargar a los pasajeros sin estorbarse unos a otros. La subida dura una media hora y la bajada algo más.
Vistas inolvodables en el Pilatus
En la parte de arriba, a 2.132 metros, hay un hotel y varios miradores desde donde nos sobrecogerá la sensación de enormidad. A un lado, en el norte, los Alpes con sus cumbres nevadas todo el año y sus glaciares: el Jüngfrau, el Mönch… y sus espectaculares valles. Al sur, los impresionantes lagos que flanquean la ciudad de Lucerna, a la que se puede descender en teleférico. En lo más alto del Pilatus existen una especie de grutas con aberturas desde las que se puede contemplar este irrepetible paisaje en todo su esplendor.
Desde arriba parten varias rutas a pie y en bicicleta y existe la posibilidad de lanzarse en parapente. Todo esto en verano mientras el tiempo acompaña. El Monte Pilatus es uno de esos sitios de los que siempre recordarás la primera vez que se pusieron ante tus ojos. Lo más parecido a lo que deben sentir los montañeros cuando alcanzan una cumbre.Claro que todo esto sólo se disfruta al 100% durante los días claros, que no son demasiados por estos lares. Eso hace que el espectáculo sea aun más especial.



