
Vacaciones Sofía
Para muchos, este trascendental momento histórico supondrá un antes y un después en la historia de un país en el que las huellas del viejo modelo comunista siguen siendo palpables.
Recuerdos del telón de acero
Sofía, la capital búlgara, es todavía una ciudad marcada por esos espigados bloques de cemento gris en los que las antiguas autoridades comunistas daban cobijo a la mayoritaria población de trabajadores industriales.
Asimismo, una extensa red de obsoletos ferrocarriles –la mayoría conducidos por mujeres- sigue recorriendo las largas calles de la ciudad desde el amanecer hasta la medianoche.
Gran vida nocturna
Si hay algo por lo que Sofía puede recordar a cualquier ciudad española es sin lugar a dudas por su gran agitación nocturna. Decenas de pubs, bares y terrazas son el centro de reunión de jóvenes y no tan jóvenes que disfrutan de las buenas temperaturas veraniegas y de las enormes cervezas de medio litro cuyo precio, dicho sea de paso, no suele pasar del euro.
Asimismo, múltiples casetas nos recuerdan una de las especialidades gastronómicas por antonomasia de Bulgaria: esos gigantes helados de cucurucho que se venden al peso y, por supuesto, al gusto del consumidor. Sin duda alguna, la gran aportación de Bulgaria al mundo de la gastronomía junto a sus míticos yogures y sus tortillas de doce huevos.
La majestuosa catedral
Otro de los aspectos por los que Bulgaria se encuentra más próxima a Rusia que a la Europa occidental es por el predominio del cristianismo ortodoxo, palpable en la multitud de templos religiosos esparcidos por toda la capital.
En este sentido, Sofía cuenta con uno de los templos más importantes de esta rama del cristianismo, la gigantesca catedral de Alexander Nevski, un enorme edificio blanco de formas circulares y techados de color verdoso en el que suelen darse cita diariamente cientos de turistas.
Curiosamente, a las puertas de esta catedral se extiende un mercadillo de puestos ambulantes en los que antiguos ex combatientes de la Segunda Guerra Mundial comercian con antiguos artefactos militares de los ejércitos nazi y soviético. Una delicia para los amantes de la historia y del coleccionismo y un ejemplo más de que, pese a su entrada en la Unión Europea, Sofía sigue siendo una cita obligada para quienes deseen ver en primera persona la forma en la que se vivía al otro lado del telón de acero.



