
El Palacio de la Peña es el principal atractivo de Sintra
El hecho de que tenga varios puntos de interés turístico hace que la visita acabe siendo un tanto agobiante, pues la entrada a los palacios se paga por separado. Así pues, os recomendamos que seleccionéis de antemano lo que más valga la pena. En este artículo, señalaremos los principales atractivos de este peculiar lugar.
Cómo llegar y qué ver
La manera más fácil de llegar a Sintra desde Lisboa es en tren. No es caro y tarda unos 40 minutos. Una vez allí, en la oficina de turismo podréis haceros con un mapa para decidir qué ruta seguir. Hay servicios de autobuses que hacen la ruta de circular en un sentido o en otro y existen bonos diarios. Ahora, preparaos para disfrutar de unas vistas inolvidables.
La primera parada, a medio camino de la cima, es el Castillo de los Moros (Castelo dos Mouros). Está situado en un lugar estratégico, lo que explica su función defensiva. El castillo en sí no es nada del otro mundo, pero su insuperable entorno lo convierten en uno de los grandes atractivos de Sintra. Además, el bosque que rodea a la fortificación y la senda que conduce a la parte alta del castillo brindan un paseo muy agradable.
Palacio de la Peña y casco antiguo
A continuación, deberéis subir hasta lo alto de la montaña donde se encuentra la construcción más espectacular de Sintra: el Palacio da Pena. Su original arquitectura, su rico colorido y su entorno privilegiado lo convierten en uno de los monumentos más fotogénicos de Europa. Es cierto que las fotos quedan algo deslucidas por los incontables turistas que se agolpan en el lugar. La visita se alarga unas cuantas horas debido a la inmensidad de esta antigua residencia real.
Bajando hacia el casco viejo, y sin pagar un extra, también podréis “disfrutar” de algunas emociones. Si habéis oído el tópico de que en Portugal se conduce mal, los conductores del autobús reafirmarán esta teoría. El caso antiguo de Sintra también cuenta con varios complejos y atractivos turísticos, aunque es posible que cuando lleguéis aquí, ya estéis un poco hartos de pagar por todo y sólo os apetezca un plácido paseo por sus calles empinadas.



