por Mauro Picatoste / 21 de July de 2009

Bienvenidos a Sao Paulo, la ciudad inabarcable que nunca duerme. Sólo con presentarla como la más grande de Brasil y la tercera del mundo, nos podemos hacer una idea de lo que esta metrópolis significa.

Vista de la Torre Banespa

Vista de la Torre Banespa

Capital del estado que lleva su nombre, Sao Paulo se acerca más al modelo de vida europeo o norteamericano que al de su propio país, al que idealizamos con paisajes tropicales, samba y caipirinhas. Es una jungla, pero de asfalto; los edificios y rascacielos se extienden a lo largo del paisaje y te dan a entender que acabas de aterrizar en una auténtica capital mundial.

Centro financiero y cultural

Se dice que es la mejor ciudad para hacer negocios de toda Sudamérica por el potencial económico del que disfruta. Allí se ubica la Bovespa, la mayor Bolsa de latinamérica y una de las tres más potentes del mundo, además de las sedes de importantes empresas e industrias, tanto nacionales como extranjeras.

Su oferta cultural la convierte en un destino perfecto. Sao Paulo respira cultura por los cuatro costados, tanto modernos como clásicos. Desde una amplia red de teatros con funciones diarias, destacando el Teatro Municipal de Sao Paulo, hasta una gran cantidad de museos. Entre éstos cabe destacar el MASP (Museo de arte de Sao Paulo) y el MAM (Museo de Arte Moderno).

Además, el centro histórico de la ciudad merece la pena para darse un largo paseo. Eso sí, siempre de día, porque es una zona muy peligrosa en cuanto anochece. Aquí podemos disfrutar de la Plaza de la Sé, donde encontramos la catedral de Sao Paulo, o del edificio Altino Arantes, más conocido como la Torre Banespa. Desde lo alto de este rascacielos, que ahora pertenece al Banco Santander, se puede disfrutar de una vista completa de la ciudad. Desde ahí arriba podemos hacernos una idea de la inmensidad de la ciudad.

Verde entre el hormigón

Algo que destaca en esta a veces inabarcable ciudad (casi veinte millones de habitantes) y tan repleta de edificaciones es la gran cantidad de parques que la pueblan. Entre ellos, merecen una visita especial el Parque da Luz, que es el jardín público más antiguo de Sao Paulo y dispone de una vegetación frondosa típica del país, y el de Ibirapuera, el pulmón de la ciudad.

1584 metros cuadrados de naturaleza y lagos al lado del centro neurálgico de la ciudad. Es el de mayor extensión y una de las referencias de Sao Paulo. Además, dentro del parque se sitúan el MAM, el Planetario, el Pabellón de la Bienal y el Pabellón Japonés.

Esto último puede sorprender, pero es que Sao Paulo tiene una importante colonia de japoneses, y sólo hace falta pasarse por el barrio de la Liberdade, un barrio con olor, aire y rostros japoneses que no puede faltar en la agenda del buen turista.

Otro paseo indispensable es el de la Avenida Paulista, la calle central, la arteria principal del centro moderno. A lo largo de la Avenida podemos admirar la cantidad de edificios modernos que se alternan con otros tradicionales que han sobrevivido al paso del tiempo. Por la noche, la calle se ilumina y, lo más curioso de todo, las antenas que pueblan las azoteas de los rascacielos se tiñen de diversos colores, dándole un aire especial a las horas de menos luz.

Si viajas a Brasil no puedes perderte la cita con una ciudad que presenta grandes contrastes: kilómetros de favelas frente a zonas urbanizadas, cemento y rascacielos ante parques y naturaleza en estado puro, pobreza contra riqueza.

Visiones diferentes de una misma realidad que respira un aire de ciudad moderna que te conquista desde que pones el pie en ella.

Pues en el 2016, a pesar de que la ciudad olimpica sera Rio de Janeiro, este evente aportara no solo a rio ,si no tambien a sao paolo una gran cantidad de turismo.

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