La capital de Galicia es conocida por su catedral, por ser parada final del Camino de Santiago y por su valor artístico representado por el barroco compostelano. Pero a Santiago de Compostela merece la pena ir por mil razones, además por las ya conocidas.

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Si lo que te apetece es perderte por una pequeña ciudad con una amplia oferta tanto lúdica como cultural, Santiago es tu destino perfecto. Cuando el clima acompaña, sus calles y el ambiente entre místico y milenario que la rodea son el espacio perfecto para vivir mil sensaciones que están por descubrir.
La capital de Galicia y de muchas cosas
Santiago, como capital de la Comunidad, es el centro neurálgico de la misma, ya sea en lo administrativo o en lo cultural. Pero sus condiciones para optar a la mejor ciudad para salir un fin de semana no se ven mermadas por esas circunstancias. La privilegiada zona vieja es, además del hogar de la Catedral y de otros tantos edificios emblemáticos, un referente para encontrar diversión en cualquiera de sus esquinas.
Lo más recomendable es callejear por ella, obligarse a uno mismo a perderse y a tratar de descubrir lo que nos puede ofrecer. Pero si la aventura no nos va, podemos hacer una estructura fácil para no perdernos. El casco antiguo se vertebra principalmente sobre tres calles: el Franco, el Villar y la Rúa Nova. Este trío nos guía desde la entrada a la zona vieja desde la Alameda hasta la Catedral. A lo largo de ellas, bares y restaurantes que ofrecen las famosas “cuncas de viño” y variadas tapas.
Pero si lo que apetece es tomarse algo con más tranquilidad, dos sitios muy recomendables en los alrededores de la Catedral: el Paraíso Perdido y A casa das Crechas. Y la plaza de la Quintana, un lugar perfecto para sumergirse entre la piedra compostelana y la historia que en ella aún pervive.
Comida: en la variedad está el gusto
Santiago también ofrece una amplia oferta gastronómica. En el propio Franco se puede degustar buenos pescados y mariscos de la tierra en sitios como A charca, aunque también hay sitios en el casco antiguo recomendables para el tapeo, como A taberna do Bispo, y para tomarse un café en un ambiente especial, como Pepa A loba o el Momo. Si nuestra prioridad es la economía, El Galeón, en la plaza del Toural, ofrece platos combinados a buen precio y lo suficientemente repletos para saciarnos.
En cambio, si no queremos prestar atención a la cuenta, dos restaurantes destacan en la capital gallega: el Vilas y el Toñi y Vicente, ambos en la zona nueva. Y las mejores carnes de Santiago se pueden probar en el Mesón Castellano.
Cuando llega la noche
Como toda ciudad universitaria, el ambiente nocturno es una constante, sobre todo durante el curso académico. De miércoles a sábado, siempre se puede encontrar algún local abierto en el que empezar o terminar la noche. Además, en Santiago se puede hablar de dos ambientes. Por un lado está la zona vieja, con locales como el Entreportas, el Meia o el Modus Vivendi, pubs con personalidad y que merece la pena visitar. Por otro, la zona nueva, con Blaster, Liberty o Ruta como nombres destacados.
Y para descansar y desconectar, no hay nada como visitar el parque de Bonaval, muy cerca del casco antiguo y con unas vistas espectaculares de la ciudad.