
Imagen obtenida de http://www.turismokenia.com/
Ese lugar es Nairobi, la capital de Kenia, un país del que todos hemos oído hablar gracias a esos documentales de animalitos que cruzan el río tratando de sortear las fauces de cocodrilos, leones e hipopótamos.
Fusión cultural en estado puro
Todo aquél que se dirija a Kenia para disfrutar de sus famosos safaris debe reservar al menos dos días para conocer Nairobi, una ciudad tan anárquica como seductora.
Esa integración cultural de la que tanto suelen presumir algunas capitales europeas resulta prácticamente insignificante en relación con la existente en Nairobi, en cuyas largas calles pueden contemplarse gentes de creencia católica, islámica e hindú a partes prácticamente iguales.
Una variedad que también se observa en la rica gastronomía keniana, consecuencia de la fusión de platos típicos de la India, Gran Bretaña, Somalia, Etiopía o Portugal.
Aventuras en ‘matatu’
Para muchos puede resultar un peligro, pero desplazarse en Nairobi a bordo de alguna de sus ‘matatus’ –unas furgonetas que hacen las veces de los autobuses europeos-, resulta una experiencia difícil de olvidar.
En su interior, el pasajero apretará los dientes y rezará todo lo que sepa para que el conductor levante un poco el pie del acelerador, mientras una atronadora música –que puede ir desde los ritmos swahilis hasta el bakalao- ameniza el viaje y un hombre colgado de la puerta incita a otros viandantes a subir a bordo.
A un palmo de la Naturaleza
El Parque Nacional Masai-Mara es el lugar al que suelen dirigirse todos aquellos que buscan safaris en Kenia, pero Nairobi también dispone de un Parque Nacional –de dimensiones más reducidas-, en el que con suerte toparemos con leones, rinocerontes y elefantes.
Asimismo, existe un centro para la conservación de jirafas que merece la pena visitar y donde el turista tendrá la posibilidad de dar de comer a estos alargados animales mientras engorda el bagaje fotográfico de este inolvidable viaje.
A vista de pájaro
Otra de las visitas obligadas es el Kenyatta International Conference Centre, un edificio circular desde cuya azotea se pueden contemplar unas vistas espectaculares que incluyen toda la ciudad de Nairobi y la inmensa sabana que se extiende en el horizonte.
Para terminar nuestra visita, nada mejor que empaparse de la cultura de este país africano en alguno de los múltiples museos esparcidos por la ciudad o visitar el centro que homenajea a las víctimas del atentado sufrido en 1998 por la embajada estadounidense, en el que más de 200 personas, la mayoría keniatas, perdieron la vida.



