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Desde el Stari Most, Patrimonio Cultural de la Unesco desde 2004, puede contemplarse una panorámica de toda la Stari Grad (ciudad antigua) y pueden todavía apreciarse los estragos de la guerra. Una guerra a la que los más espabilados; intentan sacar provecho en puestos ambulantes donde las granadas, fusiles, banderas, insignias y cascos militares adornan las entradas.
Guiño a España
A diez minutos andando del Stari Most se llega a la Trg de España; de la ciudad. Una plaza construida en honor a las fuerzas militares desplegadas en la zona que cuenta con un monumento que lleva inscritos los nombres de los soldados españoles caídos durante el conflicto. No es difícil apreciar los impactos de bala en los edificios aledaños. Inmuebles desahitados que desde hace 15 años no esconden las cicatrices de la guerra.
La convivencia entre diferentes culturas va progresando, y no extraña a nadie encontrar seguidas en la misma calle una mezquita, una iglesia y una sinagoga. En el corazón de la Stari Most se encuentra La casa Turca, una vivienda que lleva perteneciendo a la misma familia desde hace más de 350 años y que ha ido pasando de generación en generación. Trasformada en un museo, la planta alta de la vivienda cuenta con gran variedad de tapices, fotografías e imágenes que ilustran otras épocas.
Ciudad Encantada
Llegada la noche la magia no abandona Mostar. El Stari Most y sus dos torreones se iluminan, ofreciendo una foto de infarto. Las terrazas de los restaurantes cercanos al Neretva dan una vista incomparable de la ciudad a unos precios insultantemente bajos para el turista español. Comida mediterránea donde las verduras, carnes y pescados copan todo el protagonismo.
Es habitual dormir en lo que en serbocroata se denominan sobes, es decir, en una habitación en casa de los lugareños preparada para este fin. A precios que rondan los diez-quince euros por noche es fácil pasar la noche en pleno centro de la Grad en habitación completa con televisión, aire acondicionado, etc… La ausencia de hoteles hacen de ésta la principal fuente de ingresos de los habitantes de Mostar. Aun así, la ciudad sigue luchando por salir adelante. Hablan con tristeza del pasado pero esperanzados con un futuro que pasa por el fin de cualquier conflicto.



