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Morro de Sao Paulo

Morro de Sao Paulo

Para llegar hay varias formas, aunque las más fácil es coger en barco desde el puerto del Mercado Modelo en Salvador de Bahía en un viaje que dura unas dos horas.

Morro dispone de una naturaleza verde y abundante que limita con las las cinco playas que ofrece para relajarse. Se llaman tal cual es el orden por el que las podemos visitar después de atravesar la villa: Primera Playa, Segunda Playa, Tercera Playa, Cuarta Playa y Quinta Playa, aunque esta última también se conoce como Playa de los Encantos.

Las dos primeras son las más transitadas; la Primera por ser en donde comenzó el ambiente turístico de la isla y la Segunda por tener concentrados los restaurantes, las posadas y los kioskos de comida y bebida. Además, la Segunda Playa es la más frecuentada y conocida por sus fiestas nocturnas, que se prolongan hasta el amanecer. No es difícil ver a gente sentada en las terrazas sobre la arena de la playa a altas horas de la madrugada degustando una caipirinha o escuchando música.

La Tercera, a pesar de ser más larga que las dos anteriores, es más estrecha y en ella también se ubican gran variedad de restaurantes y posadas. Y, por último, la Cuarta Playa, extensa y paradisíaca. En un paseo a lo largo de toda su extensión, te puedes encontrar con arrecifes y cocoteros, además de palmeras o disfrutar de algo tan curioso como una ensalada de frutas preparada al instante en medio de la playa y con las palmeras como toldos para cubrirte del sol.

Un paseo hasta el faro y bajada por la “tirolesa”

Al margen de las playas, la villa de Morro de Sao Paulo también tiene un atractivo especial. Es muy pequeña, y la primera visita se hace nada más desembarcar en el puerto, ya que hay que atravesarla para llegar a la zona de las playas. Calles sin asfalto, con arena o mal empedradas, a lo largo de las cuales se extienden pequeñas casas con todo tipo de comercios en los bajos. Podemos comprar algo de ropa, conectarnos a Internet o probar cualquier tipo de comida en los múltiples restaurantes.

También es obligada una visita al Faro, situado en lo alto de uno de los montes que se alzan sobre la Primera Playa y con unas vistas panorámicas de la isla que impresionan. El mejor momento para visitarlo es el atardecer ,para poder así disfrutar también de la puesta de sol.

Situada al lado del Faro, podemos encontrar la “tirolesa” más larga de todo Brasil. Hay que ser valiente y descender desde lo alto para caer en el mar, justo en la Primera Playa, que es donde desemboca.

Comida, bebida y… ¡fiesta!

El alojamiento no es ningún problema en Morro. A lo largo de las tres primeras playas existe una gran oferta de posadas bastante económicas, aunque también se puede optar por pagar algo más y disfrutar de hoteles que suelen disponer las habitaciones en bugalows.

La oferta también es variada en cuanto a la comida. Desde italianos con bufé de pizzas a restaurantes donde disfrutar de un buen pescado o un plato combinado. Y siempre con la arena de la playa besando tus pies.

Y para después de cenar, lo mejor es disfrutar de las fiestas que se celebran en la Segunda Playa: música y caipirinhas a la luz de la luna y a orillas del mar… ¿qué más se puede pedir?