
Foto de la web: mozambique-emb.es
Sin embargo, al sureste del continente negro existe un lugar donde los oriundos se mueven al compás de ritmos caribeños mientras sus mujeres se contonean de un modo tan sensual como exótico.
Ese lugar es Maputo, la capital de la República Popular de Mozambique, un país que ha sabido fusionar a la perfección la esencia de la cultura africana con la herencia latina que siglos atrás llegó desde Portugal.
Comunismo ‘made in África’
Las calles de Maputo están plagadas de nombres y símbolos que recuerdan el carácter socialista de un país que hasta los años 90 hubo de convivir con la interminable contienda civil que se había originado durante aquella Guerra Fría que enfrentó al comunismo soviético con el capitalismo estadounidense.
Las huellas de la destrucción siguen vigentes en Maputo, una ciudad todavía repleta de calles embarradas, edificios semidestruidos y suburbios en los que la pobreza y la marginación son el pan de cada día.
Transformación nocturna
Por fortuna, los tristes avatares históricos no han conseguido borrar esa eterna y característica sonrisa del pueblo mozambiqueño, que por las noches puebla la playa de Maputo en busca de fiesta y alegría.
Disfrutar de la música procedente de improvisadas discotecas de cuatro ruedas es un placer irrenunciable para los habitantes de Maputo, quienes son internacionalmente conocidos por su carácter amable y acogedor.
Ese pacífico carácter ha hecho que Mozambique sea el país del mundo que más ayuda internacional recibe. Para las organizaciones no gubernamentales resulta un alivio colaborar con un país que precisa de muchas infraestructuras pero que carece de ese clima bélico tan característico del resto de países africanos.
Retomando su festivo carácter nocturno, conviene señalar que Maputo es uno de los escasos lugares africanos en los que salir de discotecas y ser blanco no significa correr el riesgo de regresar a casa, en el mejor de los casos, sin nada en los bolsillos.
Un placer para el estómago
Si todo lo anteriormente expuesto no resulta suficientemente tentador, puede que un buen plato de pescado consiga cambiar la opinión de quienes alberguen dudas a la hora de visitar este rincón africano.
Y es que Maputo es la capital mundial del marisco, un manjar que en esta ciudad puede degustarse a un precio realmente asequible, tanto en los numerosos restaurantes esparcidos por el paseo marítimo como en la calle.
En este sentido, una de las visitas obligadas en Maputo es el Mercado du Peixe, un sinfín de casetas típicamente africanas en las que los tenderos comercian con su sabroso género, que además puede degustarse en improvisadas terrazas.



