por Javier Moya / 8 de July de 2009

Si el pasado lunes hablábamos del irrepetible ambiente que se respira en la ciudad china de Xi’an, hoy comentaremos los principales atractivos de sus alrededores. Hoy tampoco hablaremos de los famosos guerreros de terracota; a ellos estará dedicado en exclusiva el tercer y último artículo de esta serie. ¿Acaso no lo merecen?

Mausoleo del emperador Qin Shi Huang

Mausoleo del emperador Qin Shi Huang

Desde Xi’an es fácil contratar una furgonetilla con aspecto de cajón para recorrer los principales puntos de interés de las afueras (guerreros incluidos). Por un precio negociable, el visitante vivirá una experiencia de lo más particular. Estos cajones con ruedas son ideales para aquellos amantes de las apreturas y el calor humano. A cambio, los conductores suelen ser agradables con los turistas aunque debéis saber que están obligados a pararos en todos los puestos de venta de souvenirs. No es obligatorio que compréis nada.

La tumba del Emperador Qin

El primer emperador de la China unida consiguió su objetivo de pasar a la posteridad a lo grande. Qin Shi Huang no sólo encargó la construcción de más de 7,000 soldados de terracota; su mausoleo es posiblemente uno de los monumentos funerarios más espectaculares de la historia de la Humanidad. Hasta el siglo XIX nadie se había parado a pensar que una de las tantas montañas que rodean a la ciudad de Xi’an podría ser una construcción humana que escondiera algo más.

Si era cierto lo que contaban las crónicas, bajo esta montaña, se escondían los restos y las riquezas del hombre que bebía mercurio para ser inmortal. Lo que se puede visitar hoy en día es sólo el exterior, pues aún no se ha abierto la tumba. Los documentos de la época dicen que Qin hizo proteger todas sus riquezas mediante un complejo sistema de ríos de mercurio; algo que, unido a la gran inversión e impacto ambiental que supondría remover toda la montaña, contribuirá a mantener el misterio quizá para siempre. Tampoco olvidemos que el mausoleo de Qin proporciona cada año jugosos beneficios gracias al creciente turismo.

Historia en cada rincón

La siguiente parada será el Palacio de Verano de las primeras emperatrices. Allí el viajero podrá contemplar cómo empleaban las mujeres de los emperadores chinos sus meses estivales, en un complejo palaciego con rica decoración y unos jardines bastante extensos.

Además, debéis saber que aunque no lo pidáis el guía os llevará a visitar una de las montañas de la cordillera que rodea Xi’an, donde el general Chiang-Kai-Chek escapó de los invasores japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, antes de enfrentarse al ejército rojo de Mao.

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