por Javier Moya / 22 de August de 2009

Uno de los espectáculos más imponentes que puede contemplarse en la naturaleza es la magnífica caída del agua desde una montaña, formando cataratas. En pleno valle de Lauterbrunnen, en la región suiza de Jüngfrau, se encuentran las cataratas Trümmelbach, donde descienden las aguas del deshielo de varias montañas de la zona. Ésta es una de esas visitas que ponen de manifiesto lo insignificante del ser humano frente a los fenómenos naturales.

Interior de una gruta en las cataratas Trümmelbah (Suiza)

Interior de una gruta en las cataratas Trümmelbah (Suiza)

En un valle en el que se concentran hasta 72 cascadas y caídas de agua en plena época de deshielo, no podéis dejar de visitar este gran espectáculo. Las cataratas de Trümmelbach se encuentran a unos 8 kilómetros según nos adentramos en el interior del valle. En ellas podréis contemplar en todo su esplendor un espectáculo natural único e irrepetible.

10 caídas de agua imponentes

A las cataratas se accede pagando una entrada bastante modesta para lo que son los precios en Suiza. Una vez dentro, se puede subir en funicular hasta la parte más alta y descender a pie o hacer todo el trayecto andando. El sonido ensordecedor del agua blanquecina resuena en las grutas excavadas en años y años de erosión. Los glaciares de los montes Eiger, Mönch y Jüngfrau depositan aquí las aguas del deshielo durante todo el año.

Un total de 10 cataratas conforman este increíble espectáculo natural. La fuerza del agua contrasta de manera excepcional con la tranquilidad que transmite la vista de estos glaciares desde la distancia. Las aguas que acarician la roca con una violencia sorprendente desembocan en un riachuelo donde predomina el color blanco, debido a los restos minerales que arrastra desde lo alto de la montaña.

Espectáculo sin igual

Cuando accedemos a las grutas no sólo nos invade el ruido. La temperatura desciende sensiblemente y las gotas quedan suspendidas humedeciendo hasta los huesos del visitante. Todo ello contribuye a que el ambiente que se vive en el interior de las cataratas Trümmelbach sea inigualable. Los aficionados a la fotografía tendrán que ir preparados con alguna protección para su cámara, pues la humedad lo envuelve todo; y no es cuestión de contemplar este espectáculo único sin echar una sola foto.

Según vamos descendiendo de las cascadas más altas, se nos descubre majestuosa la vista del valle de Lauterbrunnen, con sus paredes verticales de roca. La calma que se respira en todo el valle, donde parece que el tiempo se ha detenido, nos devuelve a la realidad.

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