
Vista desde la isla Norte del Lago de los Niños (Fotografía: Queixo)
Si viajamos a Galicia, hay una visita que se plantea como indispensable: en la provincia de Pontevedra es obligado hacer una alto para acercarse a las Islas Cíes, un paraíso natural que nos ofrece playas de arena fina, agua transparente y paisaje natural al cien por cien.
Viajando en barco
La manera de llegar hasta las islas ya es más que apetitosa. Un catamarán que parte desde el puerto de Vigo y que atraviesa su Ría. Un viaje de cerca de una hora que nos permite apreciar el paisaje de uno de esos fenómenos de la naturaleza de los que podemos disfrutar en la península. Como si cruzásemos un canal, a un lado, la ciudad de Vigo; al otro, las playas de Moaña y Cangas, pueblos pesqueros y dignos de descubrir.
Si el clima acompaña (algo bastante usual en verano), podremos disfrutar de un trayecto que nos invita a observar las costas de la ría viguesa, con paisajes tan contrastados como el urbano de la gran ciudad, la calma de las playas y lo más típico de los pequeños puertos. Ver como la estela del barco marca la línea que nos separa de los paisajes que dejamos atrás merece la pena.
Llegada a las islas y a disfrutar
El barco se acerca al pequeño embarcadero de una de las tres islas que forman el archipiélago de Cíes, que sirven de barrera protectora natural para el puerto de Vigo. El desembarco se realiza en la Isla de Monteagudo o Norte, y desde ahí ya se divisa la playa de Rodas, nombrada como la más bonita del mundo por el diario británico The Guardian. Una de las peculiaridades de esta playa y del archipiélago en sí es la unión de dos islas, la Norte y la contigua, la de Montefaro, por la arena de esta playa, formando un lago conocido como el Lago de los Niños. Así que el paso de una isla a otra se puede hacer a pie, recreándose en los paisajes que se alzan en la senda del camino.
Si lo que nos apetece es un día de playa, no sólo tenemos la de Rodas; si continuamos caminando podremos descubrir pequeñas calas menos ocupadas pero con el mismo encanto. Hay más opciones; la isla de Montefaro está coronada por un faro desde el que se disfruta de una vista privilegiada no sólo de la ría y de la ciudad de Vigo, sino también de los acantilados rocosos, que tienen su fin en un mar bravo que estalla contra las rocas. Naturaleza en estado puro.
La tercera isla es la de San Martiño o Sur. Esta, por desgracia, sólo es accesible a través de embarcaciones privadas. Al ser menos visitada, su imagen es mucho más agresiva y con vegetación más frondosa.
¿Sólo un día? No, mejor más
Las islas Cíes forman el Parque Nacional de las Islas Atlánticas junto a las de Ons, Sálvora y Cortegada. Por eso, existe un riguroso control de las visitas. Cuando compremos el billete de ida, tenemos que cerrar también la vuelta (unos 18 €); eso si nuestra idea es estar solamente un día. Pero para disfrutar en plenitud de las islas, lo mejor es pasar al menos una noche.
Las islas Cíes disponen de un camping situado en la isla de Montefaro. También será necesario fijar los días que vamos a estar y la hora y el día de vuelta con antelación. En caso de pasar la noche allí, no hay que perder la ocasión de sentarse en la playa con el cielo sumido en la oscuridad y con un manto de estrellas como única luz, algo que en las ciudades es un imposible.



