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Vista nocturna del Parlamento de Pest

Vista nocturna del Parlamento de Pest

Los inviernos son duros en el país húngaro. Por eso, a pesar de que los paisajes son realmente bellos cuando están nevados, la mejor época para viajar es el verano, cuando la temperatura media roza los 22ºC.

Budapest, una capital Patrimonio de la Humanidad

El centro histórico de la ciudad junto al Danubio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La tradición dice que el gran río divide a la ciudad en dos: Buda y Pest, aunque lo que hizo en realidad fue unirlas. Las mejores vistas de Buda las encontramos en el Parlamento de Pest, y las de Pest las podemos ver en las colinas de Buda. Es curiosa la visión de los edificios de ambos lados reflejados en las aguas del Danubio.

Pero es Buda la zona con más interés turístico. Es aquí donde se encuentra la parte medieval, con sus edificios antiguos, sus calles peatonales, sus puentes o sus funiculares. La Iglesia de Matías fue testigo de acontecimientos históricos, como la excomulgación del Papa Bonifacio VIII en 1302. Ésta está ubicada en la plaza de la Santísima Trinidad, en el corazón del Barrio del Castillo, que es prácticamente peatonal.

También está en el Barrio del Castillo el Palacio Real, dentro del cual podemos visitar el Museo de Historia de Budapest y la Galería Nacional Húngara. Y los amantes del vino pueden acudir a una casa con cimientos medievales, la Casa de los Vinos Húngaros, donde podremos ver los métodos de elaboración y, por supuesto, degustarlos.

El lago Balatón, la playa de Hungría

El lago Balatón es el segundo lugar más turístico del país. Mientras que en invierno se congela hasta el punto de que se utiliza para patinar sobre hielo, en verano es el lugar favorito para pasar unas vacaciones, ya que en él se pueden practicar todos los deportes de agua, e incluso darse un baño, ya que sus aguas llegan a alcanzar los 25ºC.

Otro tipo de turismo en torno al lago se basa en los balnearios que lo rodean, ya que parte de su cauce proviene de fuentes de agua termales. O en visitar los pueblos que hay en sus orillas, como Felsőörs, con casas de distintos colores según el tipo de piedra con el que se han construido.