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Vista del castillo y las columnas de Chichén Itzá

Vista del castillo y las columnas de Chichén Itzá

Es una vista imponente: en un claro rodeado de árboles que junto a la estructura parecen pequeños, se alza imponente el Castillo, la pirámide más importante de la que antiguamente fuera una ciudad. No faltan a su alrededor turistas provistos de cámaras fotográficas, pero aún el más despreocupado viajero no puede dejar de sentirse sobrecogido ante el esplendor de la civilización perdida.

No por nada Chichén Itzá fue elegida en 2007 como una de las nuevas siete maravillas.

Chichén Itzá: la historia

El nombre de este lugar proviene de una referencia al Cenote Sagrado, y significa “boca del pozo de los Itzá”. Centro de poder religioso, comercial y burocrático tuvo su florecimiento al final del periodo Posclásico Temprano (900-1200 d.C.). Se trató del último gran imperio maya, civilización desaparecida antes de que el hombre blanco llegara a América y que, por lo tanto, está rodeada de un impenetrable halo de misterio.

El mayor apogeo de esta ciudad se dio en el año 987, cuando su superficie llegó a ocupar 25 kilómetros cuadrados y Chichén Itzá se convirtió en el principal centro político. A lo largo de los siglos, sucesivas culturas ocuparon el territorio y dejaron su influencia en los edificios de Chichén Itzá.

Los edificios de Chichén Itzá

Además de El Castillo, pirámide dedicada al dios Kukulkán cuyas escaleras rematan con dos cabezas de serpiente, el viajero que visita Chichén Itzá también conoce el Templo de los Guerreros (conformado por el Templo del Chac Mool y un conjunto de pilastras), el Templo de las Mil Columnas, el Observatorio, el Tzompantlí, el Templo de los Jaguares y el gran Cenote Sagrado.

En este último se hallaron objetos de cerámica y de jade, así como también restos humanos, resabios de los sacrificios ofrendados al dios Chac. La ciudad está conformada por centenares de edificaciones desparramadas por unos cinco kilómetros cuadrados.

Siempre es fácil llegar a Chichén Itzá

Un buen momento para visitar Chichén Itzá es durante los equinoccios (21 y 22 de marzo, 21 y 22 de septiembre) ya que entonces el juego de luces y sombras sobre el templo de Kukulkán crea una ilusión óptica impresionante: la de una serpiente en movimiento que parece bajar del templo.

Para visitar este lugar increíble se puede llegar desde la ciudad de Mérida, Yucatán. Las ruinas están a 120 kilómetros de la misma, y el viaje se puede hacer en autobús público o bien con automóvil. Si bien se puede recorrer las ruinas en un día, el sitio también proporciona servicios de hospedaje para los viajeros que deseen permanecer allí más tiempo.