
Guatemala
Su moneda oficial es el Quetzal (0.10754 euros), llamada igual que el ave más característica del país, aunque en muchos lugares turísticos vas a poder pagar con dólares americanos. Su lengua madre es el español, pero cómo la mayor parte de la población vive del turismo hablan perfectamente inglés. Su principal religión, el cristianismo.
Geográficamente se trata de un país montañoso con volcanes, selvas, lagos y océanos. Perfecto para gente aventurera que disfruta estando en contacto con la naturaleza.
Qué no te puedes perder
Desde que aterrizas en el aeropuerto de La Aurora, en Guatemala Ciudad, el turista respira un aire completamente diferente al europeo. El clima es lo primero que experiementa. Cálido y húmedo, con temperaturas suaves durante todo el año en la meseta central. En las zonas costeras es más tropical, hay mucha humedad y una temperatura media de 28º C.
¿Cuáles son los principales lugares que no te puedes perder? En primer lugar, Guatemala ciudad. La capital, fundada en 1776, tiene multitud de lugares emblemáticos. Algunos de ellos son el Mercado Central de la zona 1, la Catedral (de estilo neoclásico), la Plaza del Ayuntamiento, el Mapa de Relieve del Parque Minerva o la “Torre el Reformador,” única réplica mundial a escala de la Torre de Eiffel.
Cerca de la capital podemos visitar tanto Antigua Guatemala como el lago Amatitlán. La antigua capital, antes llamada “Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala”, sufrió un devastador terremoto en el s.XVIII que la destruyó completamente. Fue abandonada, convirtiéndose en un lugar bohemio, con casas de colores, tiendas de artesanos y restaurantes. Para celebrar la Semana Santa, su gente fabrica alfombras de flores, que colocan por las principales calles de la ciudad.
En la zona central está uno de los lugares más hermosos del mundo: el Lago Atitlán, situado a 1.500 metros del nivel del mar y rodeado por tres volcanes: San Pedro, Toliman y Atitlán. Cuenta la leyenda que el lago es el cráter de un antiguo volcán inactivo. En una de sus orillas, frente al volcán San Pedro, se encuentra Panajachel. Un pueblo con mucho encanto, lleno de hoteles, mercados y restaurantes para turistas. Desde allí también puedes viajar a Quezaltenango, ciudad conocida por tener el mayor mercado artesanal del país.
En la zona este se sitúa El Cañón del Río Dulce. Una curiosa obra de la naturaleza. Se trata de un lago de agua dulce (lago Izabal) que se une con el océano Atlántico en pocos kilómetros, mezclándose sus aguas en todo el río. Al llegar a la Bahía de Amatique, encontraremos una pequeña ciudad, puerta del Caribe que todos conocemos, con playas de agua cristalina, arena fina y blanca y cocoteros. Se trata de Livingston, fundada en 1831, con una población proveniente de varias étnias, con el inglés como idioma oficial, y un clima totalmente tropical.
En el otro extremo del país se encuentra San José. Un pueblo a orillas del Pacífico al que debe accederse en barco. Subiendo el coche en pequeñas barcas con capacidad para dos automóviles, se hace un recorrido por el río hasta llegar a una carretera paralela al mar en la que hay multitud de hoteles con cabañas o bungalows, piscinas y playas de arenas negra volcánica y grandes olas, escondidos entre la vegetación.
Por último, al norte del país podemos visitar Tikal, una inmensa ciudad maya construida alrededor del 2.000 a.C y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En ella se conservan templos, plazas, pirámides, baños de vapor o palacios, construcciones que emergen entre una fauna y vegetación exhuberante. Para llegar allí es conveniente viajar en avión desde la capital hasta la isla de Flores, y después alquilar un vehículo.



