Estadios europeos: Gran Bretaña
Empecemos por las islas. Una visita a Glasgow (Escocia), además de para conocer la bonita historia de la ciudad de la ribera del Clyde, nos servirá para saciar nuestros sueños húmedos futbolísticos con tres estadios que son historia de este deporte.
Ibrox Park (Rangers), Celtic Park (Celtic) y Hampden Park (selección escocesa), son una buena muestra de como se vive el fútbol en una de sus cunas. Si puedes, no dudes en asistir al Old Firm (derby entre Celtic y Rangers), un partido que va más allá del fútbol.
Si bajamos hacia el sur, en Gales, está el mítico Millenium Stadium de Cardiff, el estadio ‘nacional’. Y en Inglaterra, todos conocemos los típicos campos que mil veces han aparecido en los medios: Old Trafford (Manchester United), Anfield Road (Liverpool F.C.), Emirates Stadium (Arsenal) o Wembley (selección). Sin embargo, y aunque éstos merecen una visita, no son los campos más pasionales de la vieja Albión.
En el propio Liverpool podemos acudir a Goodison Park (Everton), donde el vecino pobre de la ciudad presume de orgullo a través de su entregado público. Y en Londres, cualquier aficionado al fútbol disfrutará asistiendo a un partido en Upton Park (West Ham) donde una de las hinchadas más fieles de Inglaterra se desgañita en cada partido por su equipo.
Estadios europeos: la Europa fría
Ya en la Europa continental, en Holanda, dos estadios merecen el respeto de los aficionados. Si tienes tiempo y ganas, entre coffee shops y tulipanes, conviene que hagas una visita al Amsterdam Arena (Ajax), donde han jugado algunos de los más grandes jugadores de la historia. Sin embargo, si hay un sitio en los Países Bajos en el que el fútbol es una religión, es en De Kuip (Feyenoord), en Rotterdam. Donde la vida se simplifica cada 15 días durante 90 minutos.
Y así llegamos a Alemania, un lugar donde las alfombras que son los campos de fútbol se ven siempre rodeadas por estadios a reventar, sea la época del año que sea, y esté el equipo como esté. La capital, Berlín, tiene el Olympiastadion, que es una lección de historia. Construido en 1936 para las Olimpiadas celebradas por el Tercer Reich, a día de hoy, es donde juega sus partidos el Hertha de Berlín.
La capital futbolística de Alemania, sin embargo, se encuentra en Baviera. Munich, con el antiguo e imaginativo Olympiastadion (vieja casa del Bayern) y el nuevo Allianz Arena (Bayern y 1860 Munich) es un pequeño tesoro para el turista futbolístico.
Sin embargo, es en Westfalia donde se vive el derbi más caliente de todo Alemania, donde los estadios vibran como si el público fuese una barra brava argentina. Tanto el Veltins Arena en Gelsenkirchen (Schalke 04) como el Signal Iduna Park de Dortmund (Borussia) merecen ser vistos, y vividos, alguna vez en la vida. Dos ciudades no demasiado grandes, pero con un encanto especial y con una manera de ver el fútbol más latina que noreuropea.
En definitiva, estos son algunos de los estadios más impactantes del Norte y Oeste de Europa. Aunque, siempre se podrán hacer descubrimientos. Como última recomendación, si pasas por Viena, no te olvides de visitar el Ernst Happel Stadium, el lugar donde la selección española nos hizo, finalmente, felices. El lugar donde se rompió el maleficio de cuartos y donde ganamos la semifinal y la final de esa Eurocopa de 2008 que permanecerá para siempre en nuestras retinas.




