por Javier Moya / 22 de July de 2009

Liverpool fue durante 2008 la Capital Europea de la Cultura. Los actos en la ciudad fueron variados y bastante satisfactorios para sus habitantes. Pero quizá el símbolo más permanente de la villa del Mersey son los Beatles: “The Magnificent Four”. La leyenda dice que el primer lugar donde tocaron fue el mítico The Cavern, pero en Liverpool saben que no fue exactamente así…

The Cavern se ha convertido en un símbolo de Liverpool

The Cavern se ha convertido en un símbolo de Liverpool

El norte de Inglaterra se convirtió en un referente musical allá por los sesenta. Los Beatles abrieron una época de esplendor que en la década siguiente se contagió a la vecina Manchester.

The Cavern y el mito

Liverpool aún conserva parte de ese espíritu de club nocturno con música en directo, aunque, por suerte para los no fumadores, ya sin una pizca de humo. The Cavern se ha convertido en una especie de museo donde escuchar buena música y tomar unas cuantas pintas. Sus paredes están decoradas con objetos de culto como el bajo de McCartney o la batería de Ringo. Pero no sólo de Los Beatles vive The Cavern; allí han tocado los más grandes como The Rolling Stones, Eric Clapton o The Who, entre otros cientos.

Pero no fue The Cavern el primer garito de Liverpool donde tocaron Los Beatles. Cerca de allí hay un antro bastante peculir llamado Jacaranda. En la barra queda constancia de este hito; está decorada con un enorme mural de los “Cuatro Fantásticos”. La peculiaridad de este lugar es que todo el que va allí puede tener sus diez minutos de gloria (algo que nos gusta mucho a las personas humanas después de dos copas). Un minúsculo escenario acoge a todo aquel que quiera subirse y tocar dos o tres temas. No quiero pensar que cuando Los Beatles empezaron allí, se parecían a esos freaks que tuve el honor de contemplar encaramados a ese escenario.

Heebie Jeebies

La gran atracción de la noche a orillas del Mersey se llama Heebie Jeebies. Es un lugar que nunca deja de sorprender al visitante. Para empezar por su tamaño. A la altura de la calle cuenta con una larga barra y un patio para los fumadores (benditas leyes anti-tabaco de verdad), que suele ser donde más gente conoces. Pero lo bueno de verdad del local está en la planta de abajo: una enorme galería de pasillos, a modo de catacumbas que comunican unas salas con otras. Las columnas abovedadas de ladrillo le dan al local una gracia especial. Pero ten cuidado, si te pones a caminar por este “inframundo” atravesarás salas y salas, barras y barras y pistas de baile. Buena música, buen ambiente y bebida (no excesivamente cara, this is England) Un sitio muy grande en todos los sentidos.

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