La segunda ciudad más populosa de Francia es un destino turístico muy elegido por los amantes de la buena mesa. En efecto, Lyon se ha hecho acreedora del título de Capital Mundial de la Gastronomía.

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¿Qué comer en Lyon?
Si estás planeando un viaje a Lyon asegúrate de probar algunas de las exquisiteces que se producen en la región, siempre acompañándolas de un buen vino. Lyon debe su fama y la calidad de su cocina a que cuenta tanto con ganadería, pesca y animales de caza, así como también buenas hortalizas y frutas del valle del Ródano. Con una alta calidad de materia prima, con los años se han ido generando las diferentes especialidades culinarias, que van desde quesos y embutidos hasta carnes, estofados y guisos. Se considera a Lyon la cuna de la Haute Cuisine.
Algunos de los platos que el viajero puede degustar son la tradicional sopa de cebollas, la ensalada lionesa (con croutons de pan y espinaca), las quenelles (una especie de albóndigas), el pollo bresse o las andouillette (unas salchichas a base de cerdo preparadas a la parrilla).
¿Adónde comer en Lyon?
Lo que no falta son lugares para elegir a la hora de almorzar o de cenar. Sin embargo, al tratarse de una actividad económica ligada al turismo, algunos restaurantes pueden ser algo costosos. De todas formas, al haber tanta variedad, los turistas con todos los presupuestos pueden encontrar un lugar ideal para probar lo mejor de la cocina lionesa.
Hay una asociación que persigue el reconocimiento de los auténticos Bouchon Lyoneses, en la actualidad hay alrededor de veinte restaurantes destacados con este reconocimiento. Por ejemplo, el Bouchon Lyonnais Chez Paul, el Chez Hugon o Le Musee.
De entre los restaurantes más económicos (en los que se puede comer por entre 20 y 50 euros) están Les Muses de l’Opéra, L’Etage y L’Hostel. Y para los viajeros más exigentes, pueden optar por Léon de Lyon, Les Terrasses de Lyon o La Rotonda. En todos los casos, los precios varían según se trate de menús del mediodía o de la noche.