La ciudad de Chefchaouen (o Chaouen) se encuentra encaramada en unas fértiles colinas del Rif, al norte de Marruecos. El azul de sus casas resplandece con el sol y resalta entre el verde las montañas. La tranquilidad que se respira en sus calles se contagia inmediatamente al viajero.

Vista de Chefchaouen desde el interior de la alcazaba
Chefchaouen es una pequeña villa, cuyo centro histórico es uno de los más pintorescos del norte de África. Sus originales casas se encuentran empotradas en la montaña, por lo que debéis preparar las piernas para subir y bajar cuestas. La ciudad empezó a crecer desde el valle y hacia arriba. Chaouen es uno de los principales destinos turísticos de Marruecos por el espectáculo de colores que ofrece a quienes la contemplan.
Parada obligada
Chefchaouen es un destino imprescindible en un viaje por el norte de Marruecos. La visita se puede completar en un solo día, aunque vale la pena contagiarse de la tranquilidad durante un poco más de tiempo. Se puede llegar fácilmente desde Tánger o Tetuán en autobús o taxi. Esta última opción es muy recomendable por económica y porque podréis parar de camino donde queráis.
Además de sus particulares casas de tonos azules y blancos Chefchaouen posee rincones únicos que no podemos dejar de visitar. La vida de la ciudad gira en torno a la Gran Mezquita y a la plaza de Uta al-Hammam, aquella que aparecía en la película Bajarse al Moro y a donde Verónica Forqué llegaba en busca de una sustancia muy común por aquí. Las callejuelas que parten de esta plaza conforman la medina, con sus puestos donde se vende de todo y sus tiendas de frutos secos garrapiñados. La alcazaba domina la plaza con sus torres que parecen de barro.
Situación privilegiada
Los alrededores de Chaouen sorprenden al viajero más pintado. El verde de sus montañas nos recuerda a cualquier lugar de Asturias o Galicia. Desde Chefchaouen parten rutas a pie por los pueblos de los alrededores, donde se respira un ambiente más auténtico. También existen posibilidades de hacer itinerarios en bicicleta, ya que se puede disfrutar de la montaña en todo su esplendor.
Lo cierto es que es muy difícil aburrirse en Chefchaouen. Hay varios hammam a precios muy asequibles y existe la posibilidad de visitar plantaciones de cannabis, aunque esta última opción tiene que ser con alguien de confianza y dependiendo del año. Desde 2008 las autoridades marroquíes, presionadas por la UE, están persiguiendo cada vez más el cultivo de esta planta.