El otro día estaba comiendo con mi novio. Hablamos de los preparativos para nuestra boda: los invitados, la comida, la fiesta, el sacerdote… y de repente, saltó el tema de nuestra luna miel. Habíamos olvidado por completo decidir adónde iríamos. En una servilleta anotamos una lista de las ciudades europeas que queríamos conocer y también conversamos de cómo movilizarnos. Fue entonces cuando él me hizo asustar al pegar un grito: [ ... ]


