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Foto de la web: www.zambiatourism.com

Foto de la web: www.zambiatourism.com

Una de las ventajas de las Cataratas Victoria, a las que el explorador Livingstone dio nombre en 1855 en honor a la entonces reina de Inglaterra, es que el visitante se puede acercar hasta unos 60 metros de distancia para contemplar en toda su plenitud los 180 metros de caída del agua.

Protección, amigo explorador

Eso sí, resulta imprescindible ir ataviado con un chubasquero e incluso botas de agua, pues acercarse al dragón equivale a una buena tormenta tropical. Hay quien dice que éste es el único lugar del mundo en que llueve 24 horas al día, siete días a la semana.

Situadas en la frontera entre Zambia y Zimbabue, las cataratas están físicamente en el primer país, pero el lugar más adecuado para observarlas es el segundo, pues la distancia permite contemplar mejor el espectáculo.

En Zambia, lo mejor es alojarse en Linvignstone, donde se pueden visitar los Museos de Livingstone y del Ferrocarril, mientras que en Zimbabue el lugar ha de ser Victoria Falls City. Desde ambos lugares se puede ir andando a las cataratas y hay multitud de alojamientos.

Deportes de aventura

Para hacer más intensa la visita, alrededor de las cataratas han surgido todo tipo de deportes de aventura, siendo el bumgi-jumping el protagonista absoluto: a buen seguro, nadie olvidará el momento en el que se tiró al vacío desde un puente centenario con las cataratas de fondo.

Otra opción es descender los rápidos del río Zambeze –alejado de las cataratas, por supuesto- o deslizarse en tirolina entre las dos orillas del río.

El caudal, tanto del río como de las cataratas, varía mucho entre la época de lluvias y la seca, y es más recomendable acercarse a las Cataratas Victoria entre octubre y abril, cuando más agua lleva el río Zambeze y mayor es la caída.

En estos días está también de moda realizar un paseo en avioneta, para observar desde el cielo esta enorme grieta natural, y es más que recomendable realizar uno de los paseos en elefante que ofrecen varias agencias turísticas, preferiblemente al amanecer.

No sólo de aventura vive el hombre

Otra opción, más tranquila –y barata-, especialmente recomendable para quienes sabían quién era Livingstone antes de llegar a las cataratas, es realizar un Tour histórico, de un día y medio de duración, acompañado por un guía especialista en historia y cultura. Un tour que transportará al visitante a aquellos días en los que indómitos aventureros exploraban el África más profunda.

También se puede caminar por lo alrededores, admirando las multitud de especies de aves salvajes que hay por la zona y su variada vegetación o disfrutando de un tranquilo paseo en barco al atardecer, en el que admirar la impresionante puesta de sol.

Las Cataratas Victoria, declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1989, son probablemente uno de los más maravillosos espectáculos de la Naturaleza. Un viaje que merece la pena realizar.