
Vista del casco antiguo de Cadaqués y la Iglesia de Santa María (Autor: Fabien1309)
Pero no sólo de Dalí vive Cadaqués. Su particular arquitectura, sus casas de color blanco y el resplandor del mar en sus calles hacen del municipio más oriental de España uno de los más visitados de Catalunya. Para acceder al pueblo hay que recorrer una tortuosa carretera de montaña, que contribuye a aumentar la magia del momento en que por fin divisamos sus residencias encaladas.
Destino muy popular
El puerto, que casi monopoliza el litoral del casco antiguo de Cadaqués, nos recuerda la vocación pesquera que tradicionalmente ha tenido el pueblo. Hoy en día está lleno de yates de lujo, pues hay que decir que Cadaqués se ha convertido en un destino un tanto “pijillo”. Pero como la estética no entiende de poder adquisitivo y mirar (todavía) es gratis, os aconsejamos seriamente pasar algún día en Cadaqués y en las calas que rodean el pueblo.
En todos los rincones de Cadaqués se respira un ambiente daliniano. Su escultura preside la entrada al puerto, su casa museo es el principal atractivo del municipio y los paisajes de los alrededores son los mismos que inspiraron al artista para sus creaciones más brillantes.
Historia y naturaleza
La iglesia de Santa María se yergue brillante por el sol en la parte más alta del casco antiguo. Para acceder a ella debéis preparar las piernas, pues las calles de la parte vieja de la ciudad son estrechas y cuesta arriba. Pero también son únicas y cautivadoras. Todas las construcciones del núcleo del municipio guardan un equilibrio entre ellas y con el contexto en que están inmersas. El color blanco refleja el sol, que resalta entre las montañas de árido pardo del Cabo de Creus y el azul impenetrable del Mediterráneo. Una gama de colores irrepetible.
El término municipal de Cadaqués ocupa una importante porción del Cabo de Creus, declarado Parque Natural por la riqueza de su fauna terrestre y marítima. El Parque es otra de las visitas obligadas para que no todo sea playa. En cualquier caso, hagáis lo que hagáis, seguro que os contagiaréis de la calma y el ritmo lento de este pequeño paraíso entre el cielo y la tierra.



