por Javier Moya / 27 de August de 2009

Encajonada entre montañas y siempre vigilada por el verdor de sus montes, Bilbao ya no es aquella ciudad sucia e industrial de los 80. En menos de 30 años la capital vizcaína ha experimentado una modernización espectacular, se ha convertido en una ciudad cosmopolita y ahora mira al futuro con orgullo y esperanza, pero sin perder la esencia de su casco viejo y sus exquisitos “pintxos”. Un futuro cuyo principal símbolo es el Museo Guggenheim.

El Museo Guggenheim de Bilbao (Autor: Gu. Schmidt Austronaut)

El Museo Guggenheim de Bilbao (Autor: Gu. Schmidt Austronaut)

Pero no sólo del Guggenheim vive Bilbao. Junto con Barcelona, estamos hablando de la ciudad española que más fuertemente ha apostado por la arquitectura moderna, y eso se aprecia en muchos rincones. La ría, antiguo medio de transporte de carbón y otros materiales industriales, también ha experimentado un envidiable lavado de cara y ahora da gusto pasear por sus orillas.

Bilbao de metal y cristal

El Guggenheim fue obra del arquitecto norteamericano Frank Gehry y supuso el espaldarazo definitivo a la modernización de la ciudad. Desde entonces, Bilbao se ha convertido en un paraíso para los amantes de la arquitectura moderna: el Palacio y el puente Euskalduna, las torres Isozaki, el futuro San Mamés, el BEC…

La fisonomía de Bilbao ha cambiado radicalmente desde los 80. Esto se debe en parte a la reconversión industrial que obligó a cerrar fábricas, astilleros y altos hornos, principales motores económicos de Vizcaya. Pero con la “terciarización” de la economía también llegó la revolución arquitectónica. Hoy Bilbao tiene un carácter cosmopolita y moderno, pero sin perder su esencia de ciudad más importante de Euskadi ni sus tradiciones.

Tapeo y copas en Bilbao

Un paseo por el casco viejo por el día es imprescindible. Pero por la noche tampoco desmerece. Los bares abren sus puertas y dan la bienvenida la visitante que queda sorprendido por la gran variedad de suculentos “pintxos” que se agolpan en la barra. En algunos de ellos, a la hora de pagar, el camarero cuenta los palillos y hace la cuenta. Las tabernas suelen ofrecer una gran variedad de “pintxos” aunque deben probarse los de bacalao, pues nos encontramos en la tierra.

Bilbao también se ha convertido en una de las ciudades de España con una vida nocturna más rica. Su media de edad joven y su carácter universitario, mezclados con el turismo hacen que las opciones de ocio nocturno en Bilbao sean muchas y variadas. A mediados de agosto se celebra la Semana Grande (Aste Nagusiak), muy recomendable para todos los amantes de la noche.

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