
Imagen obtenida de http://www.amsterdam.info/
Una peculiaridad es que las pistas del aeropuerto de Schipol, donde aterrizarás si vuelas a la ciudad, están situadas a más de cuatro metros bajo el nivel del mar del Norte. Esto es algo que sucede en muchas zonas del país, lo que le da el nombre de Países Bajos. Una característica genuina son los canales, que hacen de Ámsterdam un lugar original donde pasar unas vacaciones inolvidables.
Después de la visita al aeropuerto, y de haber dejado las maletas en el hotel, ya puedes ir a conocer la ciudad. ¿Y qué ver? Hay rutas para conocer los barrios más interesantes. Y si lo que te gusta es el arte, la ciudad tiene más de 50 museos, a los que se suman exposiciones temporales en lugares alternativos.
Museos, la casa de los artistas
Quizás el más conocido de los museos es el de Van Gogh. Es la mayor colección del mundo dedicada al autor, y está dividida en sus cinco etapas: Holanda, París, Arlés, Saint Rémy y Auvers-sur-Oise. Cuenta con cientos de pinturas originales del gran genio. Además, también se exhiben algunos de sus objetos personales, como las cartas a su hermano Theo y a sus amigos pintores. También Rembrandt tiene su propio museo en la ciudad, situado donde estuvo su casa y estudio, en donde vivía con su familia y enseñaba a sus alumnos. En él se exponen dibujos y pinturas del artista.
El otro museo más importante de la ciudad es el que hay en la Casa de Ana Frank. Esta niña judía, que escribió su diario en la Segunda Guerra Mundial, permaneció escondida con su familia en el desván de su casa huyendo de la persecución nazi. El diario original está expuesto en este museo.
La historia, andando o en bicicleta
Desde 1996, en Ámsterdam hay seis rutas turísticas, que se señalizan por colores en placas como las que indican los nombres de las calles. Cinco de esas rutas parten de la Estación Central, y ayudan al turista a no perderse ninguna de las atracciones imprescindibles de la ciudad. Las rutas se pueden hacer caminando, pero en Ámsterdam es algo muy común desplazarse en bicicleta.
El Barrio Rojo es muy famoso entre los turistas. Es la parte antigua de la ciudad, y permite meterse en su historia. Pero también es conocido por ser dónde se pueden probar los placeres adultos. Por este motivo se puede explorar tanto de día como de noche. Aquí se encuentra el que se dice es el edificio más antiguo de Ámsterdam: Oudekerk, una iglesia que originalmente estaba dedicada a San Nicolás, el patrón de la ciudad.
El mercado de flores lo forman veinte puestos flotantes en los que se pueden comprar los famosos tulipanes, así como semillas, bulbos y plantas. También venden recuerdos de la ciudad.
Pero, sin duda, nadie puede irse de Ámsterdam sin antes haber dado un paseo en una de esas barcas con el techo de cristal por uno de los muchos canales que componen la ciudad.



